Sesiones PAC: Pericarditis aguda

El pasado 25 de mayo Raquel González, médica del PAC de Hernani, nos ofreció una buena sesión sobre la pericarditis aguda. Empleó un breve tiempo a recordar aspectos teóricos y dedicó el resto a exponer casos clínicos y aspectos interesantes en la lectura del ECG relacionados con esta entidad. Lo hizo muy bien y utilizó para ello varias entradas del blog Urgencias Bidasoa y del blog del Dr. Smith, dos páginas que si no conocéis os las recomendamos, en especial la de nuestros vecinos del Bidasoa por aquello de la cercanía y por los temas variados que presenta.
Nos vemos en junio, será la última antes del parón del verano.
Muchas gracias, Raquel, estuvo muy, muy bien... 


Analgesia en la artrosis

Ya nos gustaría ya que hubiera una analgésico "bueno, bonito y barato" que pudiera controlar el dolor en esta patología sin efectos secundarios. Pues va a ser que no...
Llevamos mucho tiempo iniciando el tratamiento con paracetamol, pero seguro que muchos pacientes os han dicho que "no le hacía nada". Este metanálisis en red publicado en The Lancet y que presenta en esta entrada Vicente Baos, autor del blog El supositorio, viene a corroborarlo.
Sus conclusiones:
diclofenaco 150mg/día es el AINE que alcanza la mayor efectividad en el control del dolor y la mejora de la funcionalidad física y que el paracetamol está más cerca del efecto nulo. Sin embargo, y el propio artículo lo dice, debemos sopesar la decisión en base a toda la información que hemos acumulado en los últimos años sobre la seguridad de los AINEs en diversas circunstancias (cardiovascular y gastrointestinal).

La duración de los ensayos era muy cercana al uso real (12 semanas) dada la tendencia ya consolidada de uso intermitente de AINEs en pacientes ancianos o de mayor vulnerabilidad.

No os perdáis el primer comentario a su entrada que habla, con mucho sentido en mi opinión, de los vaivenes del conocimiento en medicina y en la ciencia en general...

A mis compañeros y compañeras residentes 2016

Lo sé: me repito…Hoy es el último día de trabajo para los residentes de Familia que terminan la especialidad este año. Les espera, creo, un verano agitado; algunos optan por permanecer en los servicios de urgencia de los hospitales, la mayoría continuarán en la Primaria, PAC incluidos. Nada que no haya dicho desde este sitio muchas veces: ha sido un placer conoceros, he aprendido mucho con y de vosotros… ¡muchas gracias!
 Y os deseo, cómo no, lo mejor. Nos veremos, ¿no? Muchos besos.

Como si arrancáramos el año, os dejo con la Marcha Radetzky del Concierto de Año Nuevo de Viena de 2016.

Maleducada

La imagen es de aquí
En ocasiones las mayores dificultades en nuestro trabajo no son los aspectos clínicos, sino los relacionales. Cuando esto sucede, a toro pasado y sin que me quite el sueño, suelo repasar mentalmente lo sucedido, tratando de analizar la situación y con el objeto de mejorar aquellos aspectos en los que he fallado que casi siempre son muy numerosos. Sin embargo a veces, las menos,  por mucho que mire y remire no encuentro razones y me declaro "inocente"; entonces solo queda pasar página. Y esto es lo que hice, supongo que os habrá pasado en más de una ocasión...

Me hubiera encantado ponerte un video que recogiera tu expresión y tus palabras pero,  claro, es imposible; tal vez te sintieras avergonzada, aunque lo dudo…
Te fuiste sin tan siquiera decir adiós, sin un gesto amable,  haciendo derroche de una altanería que hace daño. Y de gratis. No sé si  repetirás parecidas actuaciones a diario, si te mostrarás igual de altanera ante la ventanilla de un banco o frente al mostrador de la panadería a la que acudes a diario. Vete a saber.
La cosa empezó torcida desde el minuto uno: nada más traspasar la puerta de la consulta, desenvainaste tu afilada espada que hacía juego con tu acerada mirada. Cada una de tus palabras era un juicio, en cada sílaba iba implícito un reproche. Ni tu cuidado aspecto, ni tu buen porte, ni la precisión de tu lenguaje maquillaban un ápice tu desagradable forma de comportarte, qué derroche…Ya se sabe: a veces nada es lo que parece. Y eso que no eras tú la afectada por el dolor; podría pensarse que eran los nervios los que te jugaban una mala pasada, pero no lo creo. Ni la rápida respuesta, ni el acertado tratamiento que alivió (afortunadamente…) con prontitud el malestar del paciente (esto es lo importante), ni las explicaciones pertinentes previas al alta, fueron capaces de hacerte suavizar el gesto. Simplemente no te dio la real gana de apearte del burro en el que voluntariamente venías montada. Aguantamos el tipo sin una mala cara porque no merece la pena enfangarse en un cruce de reproches, eso te lo dejo a ti que eres, al parecer, una experta. Pero yo  tranquilita, nuestra parte estuvo bien hecha, allá tú con tu arrogancia.

Afortunadamente, me pisan el cuello pocas veces, y lo que importa es que quien viene solicitando ayuda la encuentre; lo demás, pelillos a la mar. Me sobran pacientes y acompañantes educados, gente normal, que saluda con amabilidad y agradece nuestro trabajo aunque no haga falta, me regalan sonrisas y a veces lágrimas. Creo que solo eres  una maleducada integral, ya no me acuerdo ni de tu cara. Un alivio.