Sesiones de los PAC: Reglas de decisiones clínicas para la petición de pruebas radiológicas

Con un poco de retraso (cosas del internés...), publicamos hoy la presentación de la sesión de los PAC correspondiente al mes de septiembre. Nos la dio Igor Ostolaza, médico del PAC de Zarautz y trató sobre las Reglas de decisiones clínicas para la petición de pruebas radiológicas y estuvo, yo creo, muy bien: tema interesante, bien presentado y mejor explicado. Yo la voy a mirar más despacito, que creo que tengo muchísimas cosas que mejorar, de eso se trata, ¿no? Por cierto, que estamos muy contentos porque fueron varios los compañeros residentes que se acercaron: ¡qué bien!

Pues nada, que seguimos...La próxima en octubre, si no hay cambios el día 16, jueves, en el Colegio de Médicos, impartida por Jaione Agirrezabal, médica del PAC de Zarautz, que nos hará un repaso sobre la patología más frecuente de ORL.

 Mila esker, Igor!


Problemas odontológicos en AP

Son dos los post que hemos dedicado en Cosas del PAC al manejo de la patología odontológica y que podéis repasar en esta y esta otra entrada. Además, podéis acceder al resumen de la sesión de los PAC que hace unos meses nos dio Maitane Urberuaga sobre las urgencias odontológicas. Con todo este material preparé una presentación para mi centro en el mes de abril y os la dejo aquí por si os puede interesar...Ya sabéis que todas las presentaciones que colgamos pueden ser utilizadas en vuestro ámbito.


¿Matan los medicamentos?

Los que pululáis por la red seguro que habéis oído hablar del libro, pero, en este caso, preferimos pasarnos por exceso que por defecto así que os lo traemos también a este blog.
Su autor, Peter Gøtzsche es, según leo, uno de los fundadores de la Cochrane y una persona "alborotadora" que no deja indiferente. La traducción al español la ha prologado Joan Ramon Laporte, catedrático de Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona y jefe del servicio de Farmacología de Vall d´Hebron con el que MSD se querelló, y perdió, por una publicación en el "Butlletí Groc" en el que se refería a la investigación sobre el Vioxx, ya retirado, como "fraude científico".

Aquí tenéis una entrevista con el autor del libro y os adelantamos que Joan Ramon Laporte abrirá las Jornadas se Osatzen (13 y 14 de noviembre) con una ponencia titulada: Eficacia y seguridad de los medicamentos: no son lo que parecen.

Nosotras ya nos lo hemos comprado...

Sesiones de los PAC: la vuelta al cole…

La imagen es de aquí
Septiembre otra vez...Y retomamos nuestras sesiones. Será el día 18 de septiembre, jueves, a las 11 horas y, como la del mes de junio, en el Colegio de Enfermería (gracias Henar por tus gestiones). Nos la impartirá Igor Ostolaza, médico del PAC de Zarautz y se titula Reglas de decisión clínica para la petición de pruebas radiológicas, interesante, ¿no?
Pues eso, que espero que no faltéis, ¡paso lista, ja!...Nos vemos.

Prevención: prudencia, prudencia y prudencia

Ya hace algún tiempo hablamos del tema de la inutilidad de los chequeos...Hoy, como dice un amigo, os dejamos la cara y la cruz...

La cara,  este vídeo de Choosing Wisely, iniciativa que os presentamos hace poco, hecho por marchosos que explican, bailando, que hay pruebas y tratamientos que no necesitamos.



La cruz, estos viajes que oferta la agencia de viajes del Corte Inglés, Turismo de Salud, le llaman, a Pamplona en los que, además de hotel y cena, se ofrece un chequeo, más o menos "completo" en función de las pruebas que incluye, en la Clínica Universidad de Navarra. Esta captura es la oferta más "sencilla":


¿Qué os parece más sensato? ¿Cuál es vuestra opción?



Feliz aterrizaje

Nuestras vacaciones de este año tuvieron como punto de partida y como punto final Amsterdam: cosas de enlaces aéreos y demás zarandajas… El caso es que nos dio la oportunidad, tanto a la ida como a la vuelta, de conocer siquiera por encima esta ciudad a la que, creo, volveré porque me pareció digna de una visita algo más larga. La mañana de nuestro regreso a casa comenzó con un aterrizaje temprano en el aeropuerto holandés, el tren que enlaza con su capital nos dejó en unos pocos minutos en la estación central, disponíamos de unas cuantas horas antes de volver al aeropuerto e inauguramos la ciudad con un desayuno en una de sus terracitas bajo el sol tibio del último día de agosto. A esas horas éramos escasas las personas que transitábamos por sus calles, huellas de una noche de fiesta poblaban sus aceras que el servicio de limpieza se afanaba en hacer desaparecer; la ciudad se desperezaba a la par que saboreamos nuestro desayuno.
Callejear por el centro de Amsterdam después de un largo viaje resultó muy agradable; había dormido durante el vuelo y caminar despacio, sin más pretensión que dejar pasar las horas hasta la tarde, difuminaba la morriña que siempre me da poner punto final a los días de asueto, esta vez aumentado porque habían sido un par de semanas estupendas en un país lejano en compañía de nuestros hijos y regresábamos solos; ellos aún tardarán una semana en  volver…
A medida que transcurrían las horas la ciudad cobró vida, transitar continuo de gentes  autóctonos y turistas como nosotros, recorriendo sus calles y agolpándonos en el mercado de las flores que ofrecían su sinfonía de colores a los viandantes.
Yo soy poco compradora, tampoco me gusta mucho hacer fotografías; prefiero grabar las imágenes en mi retina, sin más. No así mi marido: a él le encanta entrar en las tiendas, mirar los escaparates, comprar alguna cosilla y tal…De modo que yo estaba apostada en el umbral de una tiendecilla, justo en la calle del mercado de flores, guardando nuestras mochilas, mientras él permanecía en el interior del comercio, revolviendo, cuando un par de coches se detuvieron en la estrecha calle; del primero de ellos descendió una chica joven, ¿veinte años?, seguida de un hombre al que identifiqué como su padre; del otro bajó una mujer, su madre, que rápidamente empezó a sacar maletas y bolsas del vehículo. La joven tocó el timbre de un estrecho portal y fue recibida por una voz alborozada, como un gorjeo, el portal se llenó de un montón de bártulos y enseres domésticos; además descargaron de uno de los coches una mesa de estudio desmontada, un colchón a estrenar, de una de las bolsas sobresalía el foco que todo estudiante ha utilizado alguna vez y un par de marcos de esos que encierran varias fotos, instantes de vida captados cargados de sentido solo para su dueño. Al poco cerraron la puerta y al ratito, escasos quince minutos, salieron de nuevo los tres. La joven besó, como un pajarillo, la mejillas de sus padres; el hombre acarició su cara un instante, un leve roce de sus dedos sobre la tersa mejilla, un adiós apresurado, y tierno…El ruido de la puerta del inmueble coincidió con el ruido metálico de las portezuelas de los coches. Voces jóvenes que provenían de una ventana abierta se mezclaron con la algarabía urbana. Los colores del verano se conjugaban también con el sol de la mañana de domingo y con el brillo de las flores del mercado.

Al rato, mientras paseábamos por una calle cercana, ya rondando el mediodía, reconocí a los padres de la joven; estaban sentados en una terraza disfrutando de un aperitivo, los ojos de la madre ocultos tras unas gafas de sol; conversaban apacibles, vaya usted a saber de qué…Creo que para ellos, también el verano tocaba a su fin. 
Ahora vaciaré mis maletas, pondré mil lavadoras, guardaré durante un tiempo, sin saber muy bien para qué los pequeños recuerdos que una se trae casi por inercia de sus viajes, sabiendo que lo importante permanece en la memoria y que las risas, los rostros, las palabras y los paisajes, se quedan ahí agolpados, mezclándose con otros similares, dando forma al mosaico de mi propia historia. Feliz aterrizaje a todos.